Christian Lagata. Metal del verano
Christian Lagata. Metal del verano
Del 21 de noviembre de 2025 al 17 de mayo de 2026
Sala T3. Comisariado: Marc Navarro
Metal del verano, la exposición individual de Christian Lagata en el C3A de Córdoba reúne obras de nueva producción realizadas por el artista a lo largo del último año. La muestra presenta grupos de trabajos elaborados con materiales industriales y metodologías propias de la arquitectura informal. Estos recrean las condiciones de cohabitación para objetos e intervenciones arquitectónicas que, a pesar de haber sido proyectadas siguiendo un principio de integración espacial, poseen un carácter discordante. Su heterogeneidad confiere a la exposición un estado de latencia, como si de hecho esta fuese un sistema abierto que cambia en función de las condiciones arquitectónicas preexistentes. El título de la exposición, que se corresponde con un verso del poeta jerezano José Manuel Caballero Bonald, nos sitúa en los meses cálidos del año y señala la transferencia de cualidades ambientales a los materiales, en este caso el metal, como vía de transformación.
Durante una visita al C3A a principios de 2025, Lagata solicitó a los equipos del centro visitar las partes del edificio que por norma general no son accesibles al público. El centro, proyectado emulando la estructura de una colmena, incluye en su diseño una extensa red de pasadizos ocultos que recorren todo el perímetro de los espacios expositivos. Son, de hecho, pasadizos técnicos que albergan en su interior la infraestructura necesaria para proveer al edificio las necesidades de habitabilidad básicas, como, por ejemplo, regular su temperatura, distribuir la electricidad y el agua o dar ingreso a lucernarios y cubiertas. Son las tripas y el ¿trascenio¿ del centro, aquello que queda fuera de cuadro y oculto a nuestra mirada y que, por esa misma razón, expone sin reparos su constitución severa y despojada, sin acomodos ni arreglos.
Lo cierto es que el interés del artista por conocer de primera mano el espacio intramuros del edificio refleja las preocupaciones formales que han guiado el proceso de producción de Metal del verano. No me refiero únicamente a la centralidad que el artista otorga a la "arquitectura oculta", sino al interés expresado aquí, así como en producciones anteriores, por otorgar una apariencia infraestructural a sus trabajos escultóricos, o bien, hacer de la infraestructura el motivo central de la representación.
La noción de "arquitectura oculta" parece sostener un método de identificación de modelos arquitectónicos, familias de materiales, y procedimientos de fabricación que Lagata incorpora a sus propias piezas. De este modo, el artista, que sale al encuentro de estas "arquitecturas ocultas" durante sus paseos por la ciudad, dirige su atención hacia sistemas de drenaje, cajas de mandos -Sin título (caja)-, conductos de evacuación, vallas o respiraderos, sin establecer distinciones en cuanto a su funcionalidad o su contexto específico. El común denominador entre dichas estructuras es que con su carácter improvisado y en ocasiones temporal, todas tratan de suplir carencias en el diseño de un edificio o en el trazado de un plan urbano. Para ello, anteponen la practicidad y un principio de "intervención mínima" a los criterios de integración que por norma general dirigen los programas constructivos. Al desestimar el principio de coherencia estilística, estos suplementos arquitectónicos se erigen improvisadamente en los márgenes de los discursos arquitectónicos, son fugas que cuestionan el valor unitario de aquello que fue proyectado homogéneamente, sin fracturas.
Estas suturas urbanas nutren el lenguaje escultórico de Lagata donde se manifiestan en una variedad de escalas que van de lo doméstico a lo urbano. Por ejemplo, en la incorporación de las verjas y rejas que habitualmente protegen las ventanas de las casas, pero también en el diseño de elementos que remiten al mobiliario urbano. Al considerar estas estructuras como objetos de estudio el artista pone en valor métodos y programas constructivos que, como sucede con la arquitectura no-humana, se sitúan en los márgenes de los relatos hegemónicos de la disciplina arquitectónica.
A mi modo de ver, el trabajo de Lagata se construye en oposición a las ideas de desposesión y transitoriedad. Los suplementos arquitectónicos y los habitáculos que el artista construye parecen obedecer más a un sentimiento de urgencia, que a la necesidad de hallar soluciones permanentes. En tanto que arquitecturas, estas son soluciones de emergencia, actos reflejos que obedecen más a un impulso constructor que a un programa rigurosamente calculado y ensayado. Pero dejando de lado el imaginario concreto del artista ¿qué es aquello que este trata de materializar en el espacio expositivo?
Si más arriba se apunta que a pesar de su coherencia en cuanto a los materiales con los que se construyen, las piezas y series que Lagata presenta en Metal del verano son heterogéneas, es porque esta confluencia parece destinada a observar la inercia del acto constructivo como un fenómeno esencialmente diverso. A pesar de que esas "arquitecturas ocultas" que Lagata cataloga parecen proyectarse bajo nociones de eficiencia y acomodo, lo cierto es que, en su imperfección y precariedad, estas contienen la memoria de su fabricación, un inventario de gestos irreproducibles.
"Más profundas, más extensas, que las de la construcción, son las leyes de la destrucción", apuntaba el poeta Aldo Pellegrini. "Pero destrucción y construcción, son mecanismos asociados. Nada se puede construir sin una etapa previa de destrucción. Una lenta y solapada corriente de destrucción circula por la naturaleza que nos rodea, y toda esa tarea de destrucción confluye en la construcción de la vida". Si el tránsito a través de Metal del verano constituye una experiencia ciertamente ambigua no es únicamente porque Lagata sitúa su práctica en el límite entre el acto de construir y el acto de destruir, también lo es porque el artista nos sitúa en un entorno gobernado por la indeterminación. Al acceder a la exposición lo hacemos asumiendo que somos a la vez huéspedes e intrusos; se trata, al fin y al cabo, de diluir los contornos de nuestra percepción: en el espacio apenumbrado apenas si alcanzamos a distinguir el nido, la madriguera o el escondrijo de la visión de un templo en ruinas.
Marc Navarro
Comisario de la exposición
Christian Lagata (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1986)
El trabajo de Christian Lagata indaga en las tensiones entre la materialidad y la morfología de entornos productivos como las zonas industriales o las concentraciones urbanas y las diferentes relaciones de "familiaridad" (mnemónicas, funcionales, estéticas) que establecemos con ellas. Más allá de la lógica del objet trouvé, el trabajo de Christian explora en ciertos elementos de estos entornos los rastros de sus interacciones (pasadas, presentes o futuras) con humanos, repensando su consideración económico-social de "resto" o "residuo".
Entre sus exposiciones más destacadas se encuentran Tablao. Escenario de formas en el arte contemporáneo andaluz (CAAC, Sevilla, 2024), Donde cruzan los humos (La Casa Encendida, Madrid, 2024), Haunted I (Voloshyn Gallery, Miami, 2024), Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert (Casal Solleric, Palma, 2024), Dialecto (CA2M, Móstoles, 2021), Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal (CAAC, Sevilla, 2020), Between Debris and Things (CCCC, Valencia, 2020), No es lo que parece (Fabra i Coats, Barcelona, 2018) y exposiciones individuales como Ciego camina (Rosenblut & Friedmann, Madrid, 2024), Una oscura euforia (Artnueve, Murcia, 2023) y Verde Chroma (Centro Párraga, Murcia, 2019).
Ha cursado estudios avanzados en Imagen y Sonido y un Máster en Fotografía Contemporánea y desde el año 2015 se ha involucrado activamente en la práctica artística, concretamente en la escultura y la instalación. Después de vivir en Berlín se instala definitivamente en Madrid, donde vive y trabaja. Ha realizado residencias en Matadero (Madrid, 2025), el Centro Creación Contemporánea de Andalucia, C3A (Córdoba, 2022), Pico do Refugio (Sao Miguel, Azores, 2021), Hangar (Lisboa, 2019), Fundación BilbaoArte Fundazioa y Mira Forum (Oporto, 2018).
Ganador de las Ayudas a la Creación en Artes Visuales de la Comunidad de Madrid (2023), Premio / adquisición DKV Estampa (2022), Becas de Circuitos de Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid (2021), Beca de Producción BilbaoArte (2020), Beca de Residencias en el Extranjero de la Comunidad de Madrid (2019) y Beca de Producción Iniciarte (2015). Primer Premio de la XXXVI Muestra de Arte Joven de La Rioja y finalista del Premi Ciutat de Palma Antoni Gelabert Palma (2024), Premio Miquel Casablancas, Sant Andreu Contemporani (2018), de la segunda edición de la XX FotoPres La Caixa (2016) y en PhotoEspaña, Mejor Libro Nacional de Fotografía (2016).